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El equipo de El Twanguero en Headbanger Rare Guitars

Como un cowboy solitario, con su guitarra como único equipaje, el valenciano Diego García, El Twanguero, ha recorrido medio mundo a la caza de sonidos y maestros. En cada destino buscó las raíces más profundas, se sumergió en la música popular, de tradición y barrio, y aprendió desde los ritmos latinos al más puro estilo americano para dar a sus manos mucho que contar, y una destreza y savoir faire que le situaron como uno de los mejores guitarristas del planeta. De esta mezcla, -entre guitarra española, folk, flamenco y tango-, que sumó al twang, -un sonido nasal de la guitarra que le valió su apodo-, nació su peculiar estilo y la distinción de ser una rara avis reclamada por los grandes. Después de una larga carrera acompañando a Calamaro, Auserón, Urrutia, Bunbury, Juanes o Ariel Rot entre muchos otros, Diego decidió volar solo. Con las cuerdas cómo arma y un dominio impresionante del fingerpicking, el músico al que Gabriel García Márquez rindió pleitesía tras verle tocar, y al que la prensa norteamericana bautizó como “el prócer de la guitarra”, nos hace felices al elegirnos para dejar parte de su equipo a la venta en Headbanger.

Fender Stratocaster de 1979.
Con tanta historia que será mejor que vengas a probarla y te lo contemos en persona.

Lowden 025 de 1992.

Las marcas de la tapa lo dicen todo. Aporreada, tocada y acariciada por Diego, esta Lowden del 92 tiene un sonido increíble, no óolo por su construcción y por sus materiales, sino también por las horas que ha estado entre las manos de este gran músico.

Fender Princeton Reverb de 1968.

Su compañero de directo por excelencia. Este princeton silverface, manteniendo todas sus piezas originales, es un autentico cañón. Sólo tienes que buscar cualquier directo del músico para ver cómo es el complemento perfecto. Aquí lo puedes ver en Radio 3

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Fender Stratocaster Sunburst w/ hardtail & rosewood fretboard (1974)

Fender Stratocaster 1974 Sunburst con diapasón palorrosa y hardtail

Estamos absolutamente emocionados de tener en la tienda un ejemplar tan especial y difícil de encontrar. Tenemos una pieza de estudio por sus características únicas y que la diferencian del resto de Stratos de otros años.

Lo primero que notamos al sostenerla en nuestras manos es lo ligera que es en comparación con otras Strato de los años setenta. Esto es debido a la calidad del cuerpo de aliso.

Lo segundo es su mástil, ya que normalmente las Fender de estos años presentan el diapasón junto con el mástil de arce. En este caso el diapasón es de palorrosa, lo que la hace perfecta para aquellos que no se acaban de acostumbrar al diapasón de arce

Trás estas dos destacables características encontramos otra serie de detalles difíciles de ver en modelos de otros años: – El puente fijo tipo hardtail, que ayuda a mantener la afinación de la guitarra y simplifica las cosas.
– La unión de tres tornillos de mástil y cuerpo.
– Selector de pastillas de tres posiciones.
– Golpeador blanco de tres capas (blanco-negro-blanco)
– Pala grande clásica de los años setenta

Se encuentra en un estado completamente original a excepción de la clavija de la sexta cuerda e incluye estuche original, con manual de instrucciones y todo.

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Fender Stratocaster 1969

La más imitada, deseada y tocada nació en los años 50 por el empeño de Leo Fender de rozar el cielo con la guitarra perfecta. A partir de las sugerencias y peticiones de guitarristas profesionales, rebajó la zona donde descansa el brazo, añadió otro corte por debajo del mástil para acceder mejor a las notas más altas y dotó de curvas el cuerpo de una guitarra que logró una comodidad desconocida hasta entonces.

El primer prototipo salió en junio de 1954 y, unos meses más tarde, en octubre, se puso a la venta por apenas 250 dólares. Aunque la Stratocaster original siguió la estela de dos guitarras Fender anteriores, la Esquire, y la Telecaster, ella fue sin duda alguna la más imitada, deseada y tocada. De hecho, algunas marcas asiáticas nacieron con el único propósito de comercializar exclusivas copias que, en muchos casos, alcanzaban la perfección.Un modelo que fue y aún sigue siendo, protagonista de algunos de los momentos más importantes de la historia del rock.

Se dio a conocer al gran público gracias a Buddy Holly, durante su actuación, en el show televisivo de Ed Sullivan, en 1957. De ella, salió el riff más repetido de todos los tiempos, el de Smoke on the water, de Deep Purple; y es imposible pensar en Jimi Hendrix sin una Strat entre sus manos. La usaba invertida, con el clavijero mirando al suelo, para sacar las notas con su mano zurda, con sus dientes, contra el pie de micro o hasta con el amplificador. Con ella, tocó ante miles de personas en Woodstock. Y también llegó a quemar 2 en sus conciertos dejando atónitos a público y compañeros. Décadas después, Kurt Cobain, en pleno Nirvana, también le cogería el gusto a hacer astillas de su Fender Stratocaster.

No cabe duda de que sus repetidos sacrificios en el altar de la música ayudaron a convertir el modelo cincuentero en un icono musical y cultural, y elevaron el valor de algunas de sus piezas a cifras astronómicas, como la que perteneció a Eric Clapton, una Stratocaster negra de los 50 a la que llamaba cariñosamente Blackie, que -cuentan- nació como híbrido de las mejores piezas de otras 3 Strats del artista y que se subastó, en 2004, por 959.000 dólares. O la Strat de Bob Dylan, la guitarra con la que cambió su sonido, al electrificar por primera vez su característico folk, provocando una auténtica revolución e incluso la ira de algunos de sus seguidores. Aquella Stratocaster fue subastada en 2013 por 965.000 dólares por la hija del piloto en cuyo avión privado el músico había olvidado la guitarra así como las letras de 5 canciones que nadie, jamás, reclamó. Son las mil y una caras de un instrumento imprescindible ya que el rock no sería rock sin una Fender Stratocaster.

Fuente: Mi Petit Madrid